“Rosa a pintitas”, Amèlie Callot y Geneviève Godbout.


De este álbum nos enamoraron sus bellísimas ilustraciones, su cuidado formato en tapa dura, su delicada historia de amor, sus paisajes y el bucólico pueblo donde viven los protagonistas. Adèle es la dueña de un pequeño café donde se celebran gran variedad de citas culturales y gastronómicas. Es muy feliz pero tiene una pequeña manía, y es que odia los días de lluvia. Entonces es capaz de meterse en cama y no hacer nada hasta que la lluvia escampe. Pero esto cambiará gracias a unos misteriosos objetos que irán apareciendo en su café…

Debo reconocer que la primera vez que vi el libro me pareció el típico muy bello físicamente hablando pero con una historia ñoña e insulsa. Sin embargo acabé rendida a sus encantos y ha terminado en mi (que no de mi hija) minúscula estantería de “libros infantiles favoritos” (la real, no la imaginaria), que ahora que encontró su sitio en casa no parará de medrar.

Anuncios

“Yo te curaré, dijo el pequeño oso”, Janosch.


Ya trajimos a Janosch al blog con “¡Qué bonito es Panamá!” y aquí tenemos de nuevo a la peculiar pareja Tigre y Oso. En esta ocasión, el pequeño Tigre empieza a encontrarse mal y Oso le cuida y le ayuda con mucha paciencia y amor. Todos sus amigos se vuelcan con ellos y finalmente le llevarán al hospital, donde un médico muy agradable conseguirá curarle.

Como todos los libros de Janosch que conozco, está impregnado de un humor surrealista que nos ha divertido mucho, como cuando Tigre empeora por causas absurdas para luego sentirse mejor. Muy recomendable para hacer que los niños pierdan el miedo a los médicos y a los hospitales. Y algunos mayores también.

“¿Qué será de ti?”, Aleksandra y Daniel Mizielinscy.


Si todavía no has descubierto cuál es la profesión que te apasiona ¡no te preocupes! éste es tu libro ideal: aquí descubrirás aquellos trabajos que jamás imaginaste que pudieran existir, sacarás provecho a esa habilidad tan rara que nunca pensaste que serviría para algo o conseguirás vivir de esa pasión que te tiene atrapado. Sólo hay que descubrir cuál es nuestro punto fuerte, porque, como dicen los autores, “hay tantos oficios como talentos humanos“.  Desde enfriadores de caballos en una cuadra hasta observadores del bosque, pasando por probador de muebles, apuntador en el teatro o buzo de pelotas de golf.

Un libro muy divertido con profesiones de verdad curiosas (algunas probablemente quedarán en el baúl de los recuerdos) y que yo fui leyendo en voz alta como si fueran anuncios publicitarios, con lo cual la lectura resultó más graciosa aún.

“Confundiendo historias”, Gianni Rodari.


Me gusta mucho Gianni Rodari y ese humor absurdo que se gastaba. Estamos leyendo “Cuentos por teléfono” y también ahí lo disfrutamos un montón. El de hoy en particular es un cuento cortito, que se lee enseguida, donde un personaje le intenta contar a otro la historia de Caperucita Roja. El narrador no para de equivocarse (de ahí el título del libro) y el oyente , que ya conoce el cuento de sobra, tiene que corregirle a cada paso. Hasta el final no descubrimos la identidad de ambos personajes, ¡pero hasta entonces nos reímos un montón!

Un cuento que se puede disfrutar a cualquier edad.

“Puertos”, Víctor Medina y Mia Cassany.

Esta joyita de libro es un regalo que me hice por el Día del Libro. Soy de corazón marinero, y el tipo de ilustraciones que trae me chiflan, así que lo tenía todo para enamorarme. Mi niña y yo lo disfrutamos mucho juntas. En cada página nos contaba la historia de algún puerto legendario, como San Petersburgo, Alejandría, Ámsterdam o Hong Kong. Y otros más pequeñitos como los que salpican el Cantábrico. En todos ellos buscamos los pequeños detalles de las ilustraciones que más nos atraían: un faro, un gato, alguna escena divertida o absurda. Gracias a su lectura pude contarle historias a mi hija, como que Holanda es un país tan llano debido a que le ganaron sitio al mar. O descubrir juntas cómo es un crucero por dentro.

Un libro para detenerse a placer en cada página.